29 dic. 2010

Sin título

Traga semillas a puñados y luego ara tu vientre, que salgan los frutos del tiempo, la carne y el espacio. Luego pruébalos y si son amargos, que quizás agotaste el azúcar arrasando con el néctar de aquellas flores de primavera temprana, la cosecha es mala.

Tíralos y vuelta a empezar.

Levántate de nuevo con el gallo a trajinar,
descansa en el ocaso de la luna boreal.
Sopla auroras fosforitas que al cerrar los ojos van
con el viento a los estambres de la edad del sol.

17 dic. 2010

Como un circuito cerrado de vigilia en tregua, cuando aspires mi esencia olerás a tí mismo. Si durmiendo mis poros se abren y te explican mis sueños, solo hablarán de tí, y serás consciente entonces de que no solamente llenas el vacío de mi cama, también llenas el de dentro. Y verás que por muy grande que sea, por mucho hueco que haya escarbado el gusano del miedo, tu presencia se me antojará tan colosal que aplastará al gusano, comprimirá el vacío, rebosarás por mis poros y todavía no estaré saciado de tí.
Será entonces cuando despierte y necesite verte a mi lado. No sé si te sonreiré a tí o a mi reflejo proyectado en tus ojos.
Y por fin, literalmente fundido en un abrazo, descansaré.