29 jun. 2011

El hombre del saco



 El hombre del saco se pasea por las plazas mendigando gritos a los juguetes olvidados.
Se restriega el saco por la espalda. El roce  le cubre la memoria de sollozos bajitos.

Las manos que un día fueron fuertes de sustos, le palpitan.  Se le han convertido en ausencia devorada por otros monstruos. Otras bestias que no saben qué hacer con el miedo.

El hombre del saco sólo encuentra silencio.
Aquí ya nadie tiembla.

28 jun. 2011

Ruido mojado que se enreda en el antebrazo. 
Me araño la piel  al ritmo del error .
Y la falta, se convierte en raíz de cemento.

20 jun. 2011

                                                                  Foto: laVargasSublima.
                                                 
El cielo le dormirá la vida, 
el tiempo, le gastará la espalda,
Cada fiel a su paso,
le rogará descalzo
un minuto de sentir,
una hora de querer
y una vida de ser.


Y él, gris y postrado,
tiene miedo de no saber decir,
que la fe no es más que amor en la noche,
y la culpa una invención de los malos.


Unos sonámbulos incondicionales,
que no quieren saber del miedo,
sólo esperan pecar tranquilos,
incapaces de atreverse a amar,
muriendo dónde todo es humo y silencio.
                       

sweetest kill


Lenguas capaces de recorrer kilómetros, colisionar contra obstáculos, destrozar metas.



Lenguas que, por placer y entretenimiento, curan heridas y las vuelven a abrir.
(y no siempre en ese orden)
Allí dónde murieron las risas,
me deshago y desangro y de lejos,
un instante vacío de nada,
ruge nanas que me cuentan,
que quizá otro día,
 consiga dormirme de risa,
y morirme de sueño.

Allí dónde vivieron los llantos,
me deshago y desangro y de lejos,
la eternidad llena de todo grita nanas,
que me explican que quizá algún día,
logre morirme de risa
y soñarme de muerto.

19 jun. 2011


                                                                                                Foto: laVargasSublima

No tiene tripas ni corazón y,
es por eso,
que miente más que en cualquier esquina
de una fábrica de niños de madera.

Niños con la nariz larga,
no digáis vuestras verdades.
Si lo hacéis correréis el riesgo
de tener que bombear vuestra sangre
con órganos de digestión.

Dejad de abrir vuestras bocas de pino,
y de suplicar encias con dientes,
o acabareis llenándoos el vientre de arañas 
empapadas con vuestra propia saliva
cómplice de lo que nunca acaba de pasar.

No supliquéis una vida de carne y hueso.
Quedaos de madera y tela,
con los pelos despeinados,
que así no os contarán los días.

Vuestras tripas, serán tripas.
Vuestro corazón, corazón.
No seréis cuerpo ni dolor.
Sólo mentira de madera,
y recuerdos de nariz larga.

16 jun. 2011

Tengo los nervios a punto,

en el hueco del ombligo,

para salir a reventar las calles

con hipérboles tímidas de exceso.


Si te vienes conmigo te digo,

que eclipsaremos cicatrices de cuervo,

al ritmo de hormigas,

con las patas rotas de invierno.

13 jun. 2011

La sangre me llora cuando descubre el verdadero significado de la muerte.
O cuando escucha el sonido del tiempo en una habitación rota.
Cada lágrima roja me dice que soy mi última palabra.
Hasta siempre.

8 jun. 2011

Reflexión equivocada


El 90% de las veces, la culpa la tiene Freud.

El resto, la almohada.

6 jun. 2011

La odisea de los mosqueteros

El oscuro de mis encias se envalentona y puebla mi boca de desesperanza.
Pero la sabiduría de tu barba me frena y me afeitas las malas formas.

Apareces otro rato, llegas despeinado. Te salpico las orejas con acentos bien puestos pero tus oídos nihilistas hoy no quieren trabajar. Te dejo descansar. Mañana será otro día.

Por las noches, otro gallo canta. El de juguete, el que acribilla nuestra sangre con cualquier remedio pasajero. Nos bañamos en líquidos que nos ahogan el desconsuelo. Empapados de lujuria, nos zambullimos en lagos locos mientras la luna se ríe de nuestro nado.

Buceamos la noche. De nuevo el sol, sale corriendo,sin previo aviso, y nos seca las últimas gotas de lascivia que cubren nuestros codos sucios de pecados inocentes.

Te miro. Esta mañana estás infinito. Yo no, yo ando imposible. Juntamos nuestros dedos y el amasijo de padrastros sardónicos se confabula y convoca de nuevo al tribunal de la realidad.

Menos mal que nos quedan cuatro duros en los bolsillos y argumento para rato.

¿Otra cerveza?
Todo pasaba en un bosque hermético. Sin rimas ni ritmos de vida.

Las bestias, que dormían en trincheras de árboles de piedra, despertaron de su sueño narcótico.

Ciegas, pues se habían arrancados los ojos, se taparon los oídos con un gesto bizarro insoportable.

Caminaron en fila india por el sendero secreto de tus huesos.

Invidentes, apenas escucharon a las luciérnagas.

Sordas, casi no vieron las palabras.

Yo no paraba de estremecerme, mientras observaba su procesión ahogada. Sus cabezas sin lenguaje.

El accidente del instinto se mezcló con mi impureza.

(Y entonces recordé que un día les pisé el alma,dejé mis huellas en la esencia de un bicho. El día que me levanté matando orcos, con los ojos tristes y el cartucho medio lleno.)

3 jun. 2011

Dice mi gastroenterólogo, ese al que nunca he visitado, que si mis tripas fueran un poco más estrechas, sería yo una melancólica convencida y andaría por ahí con la pasión desordenada.

Lo escucho atentamente y tiemblo de la emoción.
Cuánta razón tienes, maestro.

1 jun. 2011

Las habitaciones nuevas me ponen los pelos de punta.


Pero no más que las putas tristes.