29 ago. 2011

Ángulos.

Te beso los pies
para ver tu cuerpo en contra-picado.

La dureza de las sombras
de la luz contra tu piel.

La curva perfecta
y la recta, recta.

Tus ojos que no son ojos
volando en círculos
sobre mis ojos.

Hazme callar,
a golpes.

Pide.
Tu antojo es mi religión.

Déjame bebérmelo todo.

Mientras te beso los pies
te me antojas más que yo.

Vuelve a hacer eso...

Sin título.

ojalá, pensé , todos esas pupilas nocturnas que reflejan la única luz de la ciudad, la mía, hubieran sido cámaras

me hubiera ahorrrado toda la parafernalia de cojerme el rabo y apretarlo

porque ya estaría descorchado por la presión de mis huevos exhibicionistas,

porque ya no tengo polla

ella me tiene a mi

y me siento en el alfeizer

con las piernas abiertas

y consigo, en una maniobra de contorsión imposible, llegar al rabo, mas duro que el propio cemento que viola mi culo, con la lengua

y mientras lamo mi capullo empapado

las mariposas de lefa saltan hasta mi pelo

revoloteando

haciendome sentir

un animal que solo necesita alimentarse de sí mismo,

y en la vorágine de los olores,

llena de manchas inocuas que se adhieren tanto a la piel

como un tatuaje de vidrios diminutos,

en ese mometno en que los tentáculos ajenos entran por la ventana

y me elevan hasta el techo

palpitando en cada resquicio de la humanidad que queda en mi cuerpo

es cuando, por uno segundos, dejo de hablar porque no me acuerdo de como se hace

y, gastado mi semen, solo puedo orinar en mi boca

en mis piernas

en mis orejas

y en mis brazos

intentando aprovechar

cada milímetro cúbico

de las sustancias internas que me conforman

y por la uretra

voy sacando todo lo que soy

hasta que mi propio sexo sale por ella como un calcetín dado la vuelta

y cuando los vecinos se atreven a mirar de nuevo

solo ven una mancha de mil colores en el suelo de mi piso.

26 ago. 2011

verano fugit


foto: tumblr


Os digo que el verano agoniza así como se mueren todas las cosas buenas de la vida; despacio y restregándote por la cara los minutos agradables que pasaste a su lado. Él se encarga de hacer balance, hundiendo su sofocante suela en tu cuello para cortarte la respiración, de todo lo que también pudo ser y no fue.

Con el corazón astillado por mil hazañas ves que las hojas ya han empezado a caer, y las horas de sol se van a tomar por el culo, junto con tus tejanos cortos y deshilachados directos al fondo del armario de los ácaros.

En estas condiciones uno no puede sino que temerle y empezar el otoño con lágrimas en los ojos, un nudo en el estómago, el pie izquierdo, de mal humor y agitando un pañuelo blanco en la playa mirando al infinito con cara de gilipollas. El “Síndrome del Verano Idílico”, así le llamo yo. Porque, aunque los recuerdos son mejores que la realidad, sólo por ser evocaciones, siempre están ahí para que no se te olviden.

El otoño me contrasta y me mata, y aquí/así se lo hice saber personalmente hace aproximadamente un año, pero por lo visto sigue sin darme tregua. Su sentencia del paso del tiempo es implacable.

Lo peor es que realmente ni siquiera me gusta el verano. Soy una enferma crónica de la nostalgia, supongo. Y una triste. Y de eso no tienen culpa las estaciones, aunque “otoño” tiene muy mala fama y peor rima.

Pero insisto, la edad debería medirse en otoños superados, no en años, y mucho menos en primaveras… 

17 ago. 2011

Me filias

...cada vez que tu respiración cae sobre mi piel,
y te juego la boca de poema animal.

Me filias,
y mi mano ebria se quiere rehén,
y mi sangre canalla vacía tu garganta,
de palabras orilla y de ecos de hambre.

Me filias,
y me viajas directa a un abandono desordenado,
composición pagana infinita de instinto,
que me deshace y hace impropia la garra de lo inerte.

8 ago. 2011

                                               Foto: Roger Ballen.

He soñado.
Un muñeco mártir anunciaba tu último sacramento.
Se te acababa la sonrisa.
Pero era un sueño.
Y su reclamo, un chisme de trasto torturado y loco.

Hacía tiempo que no me asustaba.

1 ago. 2011

<< Maldita dulzura>>
Vetusta Morla
No me esquives
la boca viva de noche,
el monstruo que la habita,
no es más,
que un eco roto de eternidad inventada.