15 ene. 2010

I

Cuando dices algo que hiere a alguien, ya no hay lugar para la disculpa. Puedes excusarte por cómo lo has dicho, pedir perdón por soltarlo en un momento tan inoportuno o jurar y perjurar que no querías decirlo, pero nunca podrás retirar tus palabras.
No es un pretexto válido la ira, porque cuanto más enfadados estamos, menos meditamos lo que soltamos por la boca, no seleccionamos la información y dejamos que nuestras ideas actúen por libre. Pensamientos escondidos en los archivos mas profundos del cajón, vuelan a su libre albedrío sin un buen administrador que los clasifique y proteja el “TOP SECRET” que llevan inscrito en rojo.
A quien ofendes con tus palabras, no le sirve pensar en el enfado, ni en el despiste, ni en la inocencia, ni en el alcohol, ni en el estrés, ni en la rabia, ni en el amor, aunque quiera. Nunca creerá desde cuando, pero ahora sabe que ése archivo existe.
Dorianroll

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