15 may. 2011

γνωθι σεαυτόν

"Yo soy el otro" A.Rimbaud.

Sin quererlo, pasamos media vida esperando a que los demás nos digan quiénes somos.

Sí, es así.

Necesitamos la presencia de un jurado que nos ayude a repasar nuestro inventario moral y a condenar en lo que nos hemos convertido y en lo que nos convertiremos. La mierda esa del "conócete a tí mismo", no la hace uno solo.La mirada inquisitoria de un público atento es necesaria. El aplauso unánime y la palmadita en la espalda son el motor de cada paso que damos y el premio a todos nuestros actos, sean heroicos o cobardes, lo mismo da.

Tengo la nevera vacía y me importa bien poco. Pero igual si te vas a pasar por casa compro huevos y mantequilla para que hagan bulto en los estantes y pienses que no me lo monto tan mal.

"Conócete a tí mismo". Ésta máxima socrática debería ir acompañada de un anexo escrito con letra pequeña. Un anexo que diría algo así como "Conócete a tí mismo; mientras la humanidad te mira de reojo. Y tú te haces a partir de esa mirada".

Es así, amigos. Se trata de una cláusula inherente a la condición humana.

No somos libres, no del todo. Siempre hay vecinos que nos espían desde sus ventanas. Hoy la del quinto me está mirando mientras aplaude como si no hubiese mañana.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece bastante acertado esto que has dicho. Conservemos aunque sea lo poco que nos queda de heroes.

nat dijo...

lo que peor queda en mi nevera vacía es la eterna ramita de perejil pocha.

por eso prefiero tener la nevera (y la boca) cerrada cuando vienen visitas...

Carlos dijo...

Incisiva y canina. Molar mucho.

Manifiesto Orgánico dijo...

Ole y ole. Cláusula Nº 7 del contrato de vida en sociedad.

Anónimo dijo...

Que verdad más grande lore...

Anónimo dijo...

A ver si me aclaro con esto... soy Noe