30 mar 2012

Despedida

La puerta de embarque,
tu maleta en el suelo,
latiendo en mi pulso
la coda del duelo.

Se escapa tu vuelo,
yo tengo el billete,
lo pongo en tus manos
y te digo: "vete".

25 mar 2012

Cría


Suelta mi mano, usa tu dinero, hagan sus apuestas.
Esfuérzate, endereza el nido, los dientes como perlas.

Apártate del fuego, no mires a la red.
Acostúmbrate al frío, estás a su merced.

Trágate el miedo, aquí empieza tu vida.
Digiere la novedad y alimenta a tu cría.


13 mar 2012

Sinceridad

Hoy te diría "te quiero"
y el trémulo de mi voz al decirlo
parecería sincero.

Hoy te diría "no te quiero"
y el trémulo de mi voz al decirlo
sonaría sincero.

Hoy te digo
"te quiero, no te quiero"
"te quiero, no te quiero".
Por fin soy sincero.

1 feb 2012

Concrete walls


Han llegado. 

En fila india y despreocupados, con el gesto insolente que los caracteriza, rozando lo grosero pero guardando algo de lo que algunos consideran las formas. Las formas brutas, eso sí.
Pura majadería. 

 Así es como han llegado, de nuevo, impregnados de monstruosidad pesada, de la que cae del cielo directa al infierno. Insoportable para corazones vulnerables. Necesaria para desterrados voraces.

Caminan desordenados e indiferentes a los síntomas de aberración que provocan en quienes les observan.  Sus pasos lerdos embrutecen el paisaje, y el horizonte se torna un escenario cruel de alimento para los desolados. Una imagen desusada, quizá. Para algunos pocos. 
Han llegado. El mundo se mira enfebrecido y se apiada de lo que está a punto de suceder. El público se retuerce a su paso y no se da cuenta de la reverencia que proyectan a los que han llegado. 

¡Malditos iniciados!  ¿Dónde escondéis la valentía?

Han llegado. Y caminan, como siempre, con la templanza del engendro.  
Algo sucede, y traza en los ojos del que dirige a la ristra de brutos, una mirada de misericordia. Se para y susurra algo, apenas audible.

- Yo soñé con tocar la tristeza viscosa del mundo – parece que dice -  Y lo que observáis horrorizados, os aseguro, es poesía.


 

8 ene 2012

la trabadora



Arrastras los pies por la vida, querida.
Por eso siempre estás cansada.
El polvo cubre tus zapatos,
cordones en peñascos atados entre sí.
Vas siempre con los ojos cerrados y la boca abierta,
tragando negrura, ondeando pestañas de nada.
Y tus brazos en cruz sobre el pecho,
como escudo de defensa, como premonición de ataúd.


Así no llegarás lejos.
Así no llegarás a ninguna parte.





A Carlos, porque el olor a vinagre es lo mejor que me ha pasado hoy. Gracias.